estaba fresco el verano

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martes, 13 de septiembre de 2016

LA VEJIGA DE CHANCHO (Textos sobre fútbol)

Por Omar Hefling

“En todo argentino se oculta un geómetra capaz de darle forma esférica a cualquier objeto hasta convertirlo en una pelota de fútbol para echar así a rodar, la pasión, la magia y la poesía. De este modo, con prosa borgeana, Oliverio Ochava comienza otro capítulo memorable de su libro.
“La pobreza podrá privarnos de todo- sentencia el profesor- pero jamás podrá rapiñarnos de una pelota. ¿Alguien conoce el nombre del inventor del instrumento más eficaz de la dicha que se haya conocido nunca, para millones de seres del universo todo? ¿Alguien le hubiese creído a ese profeta ignoto que al crear una esfera de cuero, a la que para que se forme como tal solo llenó de aire, nos dijera que su invento haría felices a millones de niños a través de los tiempos? ¡Señores como a Jesús, cualquiera de nosotros lo hubiésemos tratado de loco! ¡Benditos sean entonces todos los locos! Señores, ¿quién de nosotros no corrió tras una famélica pelota de trapo, creyéndose Alfredo Distéfano, Adolfo Pedernera, Angel Labruna, Pelé, Bochini, Alonso o Maradona?”, así párrafo tras párrafo, Ochava describe con la maestría de un estupendo narrador una historia sabrosa y conmovedora.
“Vale recordar que hubo épocas en que una pelota era un lujo que los amantes del fútbol no se podían dar. En varias poblaciones del sudeste cordobés, las carencias eran tantas que destinar medias viejas para ese lúdico fin podía ser considerado una ostentación. Es en la necesidad que el hombre agudiza su ingenio. En uno de esos pueblos, General Viamonte, es donde nace la pelota orgánica- según la denominación del profesor- un inmigrante yugoslavo de apellido Grzincich tuvo la feliz idea de tomar una vejiga de chancho para luego inflarla con una bombilla de mate hasta darle la dimensión aproximada de una pelota de fútbol”.
Esta anécdota, para muchos simpática, es para el profesor Ochava nada menos que la génesis de una reglamentación recientemente implementada por la FIFA sin reconocer, como siempre sucede a los pioneros y gestores de la idea.
En esa localidad se realizaban campeonatos de fútbol en canchas reducidas, con siete jugadores por bando en donde las pelotas utilizadas eran las vejigas de chancho. Para cada partido se utilizaba solo una pelota dada la fragilidad de la materia.
Los partidos, en principio tenían una duración de cuarenta minutos, divididos en dos tiempos de veinte, pero en verdad duraban lo que resistiera la pelota.
La “pelota orgánica” podía pincharse en cualquier momento, la duración del partido dependía de la sutileza de los jugadores.
Algunos encuentros culminaban a segundos del pitazo inicial; otros se prolongaban cinco, diez minutos, y en muy raras ocasiones se llegaba al final del encuentro por las pericias de dos equipos atildados.
En la reglamentación se privilegiaba la destreza, por ejemplo una tapada brusca e innecesaria le podía costar al protagonista de la acción, la descalificación de su equipo. Según las disposiciones se trataba de infundir a los jugadores a darle un trato amable y afectuosa a la pelota.
Los carniceros del pueblo aportaban gratuitamente las vejigas, las que luego de infladas se cubrían con un lienzo húmedo para evitar el resecamiento de las denominadas por el profesor “pelotas orgánicas”.
Ochava asegura que esta modalidad le fue informada por él a Joao Havelange hace mucho tiempo y asegura que ésta habría sido el origen de la “muerta súbita” en el futbol actual.

En este capítulo el profesor exigía un justo un homenaje a esos pioneros en el mundial de Francia, reclamo que finalmente fue ignorado por los insensibles dirigentes del fútbol mundial.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

EL WING (Textos sobre fútbol)


Por Omar Hefling

No se vaya, pibe. Quédese, gordo tráigase otro tinto. No, deje, pibe, yo invito, faltaba más. Ponga esto: los wines, una raza que se extingue. Como el bolero, como el tango, pibe, se extingue irremediablemente.
Yo creo que al wing lo mató la televisión. La televisión mató al lirismo. Antes, el espectáculo era el wing, pibe, el wing. Entre la línes de cal y la tribuna se dilucidaba el drama humano, la pasión, las emociones, la creación. En ese callejón diabólico había millones de corazones enloquecidos. Después, vinieron los otarios y nos engrupieron.
El fulbo total, puro verso, má qué Bilardo, por favor. Agregaría otra cosa si no es mucha molestia, la televisión y el atleta mataron al wing, pibe, una verdadera lástima.
Somos una raza condenada, una raza que se extingue como los matacos, nos mató el progreso. Una confabulación contra el lirismo, no es otra cosa, fíjese entre la muchacha joven si hay alguien que se defina como wing. Nadie. Tienen vergüenza, como si la palabra wing fuera una palabra maldita. Salvo el maestro Brizuela, ya ni en las radios nos nombran. Jugadores de toda la cancha, por favor.
Sabe una cosa pibe, los wines eran existencialistas. Los wines dábamos cátedra de vida. Y ojo, no cualquiera podía ser wing, no, ni lo piense, había que ser rebelde, problemático, había que tener ángel, como le dicen ahora.
Por eso lo del existencialismo, pibe, uno era wing adentro y afuera de la cancha. No era de poner un muñequito junto a la raya.
Suponga un caso pibe, y ojo, que yo soy muy respetuoso de la religión, supóngase que Dios hubiera sido jugador de fulbo, habría sido un wing, mire lo que le digo, porque ahí se ven los creadores. Ahí, en milímetros, de la nada el creador saca un conejo de la galera.
Porque, guarda, crear en el medio, con espacios, no es ninguna hazaña, pero ahí pegadito a la raya, se la debo.
Yo siempre digo, el wing es como un poeta. Es la misma esencia, pibe.
Y sino mire Discepolín, me juego la cabeza de que si alguna vez se puso los cortos, seguro que jugó de wing, por instinto que le dicen, y sino digamé, en qué otro puesto podía jugar, si hasta tenía cara de wing.
En aquel tiempo, cualquier jugador podía adaptarse a otro puesto, un  marcador podía jugar de central, un ocho correrse como cinco, o póngale un diez como nueve, pero un wing no, un wing no se inventa, viejo; siempre en la raya, en su ley. Un pacto de sangre con la raya y la tribuna porque no hay otra cosa más importante que el hincha.
Además, nadie le perdonaba nada, envidia que llaman, el instinto destructivo del hombre, pibe.
¿El fulbo de ahora? Una porquería, qué quiere que le diga. Gordo, tráigase otro tinto. Mucho laboratorio y poco lirismo. ¿Maradona?
No por favor, no le voy a negar que tiene talento, pero ese muchacho en mi época se la hubiera pasado en el banco.
El dólar también hizo lo suyo, mató el amor por la camiseta, sí, en Bánfield, yo jugué en Bánfield y después terminé con toda dignidad jugando en el interior. Siempre sobre la raya, siempre con el grito de la popular, dale Tanito, vamos Tanito, además quiere que le diga una cosa, para nosotros el gol era una anécdota, un mero acontecimiento. Amague, velocidad, picardía, audacia, mostrar y esconder, pisar y picar y picar y salir como un rayo, magia que le dicen.
No es por mandarme la parte, pero hasta las minas preferían a los wines. El existencialismo, pibe, lo inaccesible, lo que está y no está a la misma vez, se da cuenta.
Sabe qué hacía el técnico después de los partidos, me miraba los tapones y si no encontraba cal, me decía, ojo Tanito, te estás yendo al medio, y los wines Tanito, mueren en el medio.

Del libro: Las baladas del ccorazón rojo - Ediciones Opolop 1993

sábado, 3 de septiembre de 2016

DE LA MANO DE DIOS AL BOSÓN DE HIGGS (Textos sobre fútbol)


Por Omar Hefling


La diferencia entre Diego Maradona y Lionel Messi, los dos mejores jugadores de fútbol de la historia de este deporte es solo una: un cambio de época. Messi es un hombre atípico, tal vez un mutante que surgió del encuentro entre la industria farmacológica y el subdesarrollo que vive sin noticias del drama de la existencia. Diego Maradona en cambio fue una pesadilla existencial fuera y dentro de la cancha. Maradona jugó dentro y fuera con el peso, con la mochila de su representación, una cuestión que a Messi le resbala, no le importa y hasta lo incomoda.
Este vacío existencial le confiere a Messi una levedad letal que desconcierta a los rivales, desactiva el instinto cazador de los defensores. ¿Cómo le vas a pegar a alguien que no existe? Parece una vaquita de San Antonio hundido en las raíces del césped. Los rivales pierden la ferocidad con que soñaron partirlo en cuatro. Cuando se aleja del balón la tensión y la potencia que implican una batalla deportiva, desaparecen a su alrededor, esa ausencia de peso existencial lo invisibiliza. Cuando Messi abandona la pelota regresa al cero absoluto. A la nada, se desmaterializa. Pero cuando la pelota toca sus pies se convierte en la Máquina de Dios, en un acelerador de partículas. Es el equivalente al bosón de Higgs que según científicos podría develar el origen del universo. Pero al igual que el bosón que por ahora es una huella, un rastro de algo que todavía no conocemos; Messi con la pelota también se vuelve invisible para los defensores, llegan tarde, marcan una huella, un rastro, marcan el espectro del jugador que ya está lejos y casi siempre entregado al mesurado festejo alzando sus brazos al cielo.
Nos enamoramos de Maradona porque además de su magia fue un guerrillero, un guevarista luchando solitariamente contra un sistema, el único deportista de elite que se atrevió a desafiar a una maquinaria infernal, a un negocio que le confiere al sistema un ejército de músculos que corriendo tras una pelota contribuyen al derrame de sus axiomas sobre las multitudes.
En cambio Messi representa el deportista de la modernidad, tiene la dinámica inasible del capitalismo de este milenio, es como el flujo del que habla Deleuze, un código que cuando se decodifica se vuelve a codificar en algo distinto. Acelera de cero a cien en una milésima de segundo para volver luego a pasar desapercibido a casi no existir, a escaparse de la escena porque se supone que para quién no existe tampoco hay contexto. También podríamos decir que solo alguien que no tiene Yo puede desaparecer así. Porque no tiene Yo no lo dominan las pasiones ni puede amar u odiar ni necesita de una imagen.
Sin embargo el Messi, que no representa nada ni a nadie, concibe lo mejor de su arte en una construcción colectiva, cree más en el comunismo futbolístico que en sus propias hazañas individuales. El pequeño crack se le escapa a la acción maquínica del sistema, el sistema que utiliza a los ídolos deportivos para consolidar un ideal individualista en las multitudes, ha puesto en el sitio más alto, a un Prometeo que solo se siente dios en colectividad, que alcanza la genialidad consagrando el valor de la horizontalidad de las decisiones, el valor asambleario de la voz y la participación de cada uno de los miembros de esa institución o estado que en el fútbol se conoce como equipo.
Maradona fue distinto por una poética rebelde, foquista. Pero esa poética foquista fue el fin de una época con la irrupción de otro poeta igualmente erudito en destrezas dispuesto a ofrecer su arte, también revolucionario pero por su concepción colectiva del juego.
Maradona desde una villa comenzó a escribir poesía con la zurda, poesía que primero se resguardó en una estética, se sustentó en belleza provocadora que estalló en la sensibilidad de la multitud, y esa sensibilidad adormecida se envistió de la magia del poeta, de lo que escribe el poeta, de lo que el poeta lleva escrito en el cuerpo y lo que lleva escrito en el cuerpo es un largo reclamo postergado que los identifica. Como muy bien observó el poeta Fabián Casas, el problema de Maradona siempre fue la representación, y en cambio el de Messi, la invisibilidad. Casas especula que si Messi pudiese entrar a una cancha y hacer lo suyo permaneciendo invisible, sería dichoso.
Maradona desde muy pequeño configuró en su pensamiento una ética para guiarse y no una moral, una ética que sesgó en principio y torpemente una conciencia de clase. No sabemos cómo ni porqué pero esa conciencia de clase en principio solo definida en gestualidades orientó su subjetividad hasta darle formas al hombre político. Messi, ajeno a esa conciencia de clases, tal vez esté poniendo en el escenario del sistema que lo utiliza, una idea tan peligrosa como la que propuso en otro tiempo el poeta suicida, la idea que lo que a través de él se representa, no sea su imagen de genio individual, sino una consecuencia de una dinámica colectiva. 
Podríamos decir que Messi, sin la elocuencia y claridad de Maradona como hombre político, nos está diciendo que solo se consigue lo que se quiere confiando en los otros, que a la poesía no la escribe uno, la escriben todos. Nos dice algo en el extremo opuesto de lo que el sistema cree estar sosteniendo con el nuevo dios del fútbol. A diferencia de Maradona y su confrontación solitaria, Messi nos convida a una idea superadora: ninguna genialidad individual tiene sentido si no se constituye en la potencia de un colectivo. La idea que al toro del poder no se le puede confrontar con su fuerza, sino hay que hacerlo correr hasta ganarle por cansancio.

jueves, 1 de septiembre de 2016

PELÉ O MARADONA (textos sobre fútbol)


Pelé o Maradona (1994)

por Omar Hefling (El escritor oculto- Alción Editora 2010)


-          Yo sabía que el Cara e´Poio nos iba a clavá, Panza…-dijo con bronca el Bagre acelerando el Chevrolet 400 S mientras luchaba con esa tercera siempre mañera y quejosa en plena avenida de Circunvalación rumbo a Carlos Paz.
-          ¡Hijo de remil puta!- rezongó el Panza que hacía a la vez de copiloto.
-          Seguro que se piró a jugar el campeonato de Calera porque allá al maricón le regalan una caja del Paicor- fundamentó el Cara e´ Buque desde el asiento trasero que compartía con el Lumbriz y el negro Baquelita.
-          ¡Dalo por hecho!- exclamaron a dúo el Bagre y el Panza.
Luego sin mirar a un 3CV que los pasaba como de parados, el Bagre se despachó:
-          El sorete ese no tiene moral, no tiene.
No se dijeron mucho más cosas hasta que apareció a la vista el espejo de agua del Lago San Roque. El negro Baquelita y el Lumbriz roncaban plácidamente. Mirando el manto azulado de agua el Bagre interrogó:
-          Che, Cara e´ Buque, ¿a cuánto queda Villa Dolores?
-          Un decite ciento setenta kilómetros…
-          En la relomada del orto. Con razón  vo vai a los Boludos Anónimos. Mirá a donde nos hacé í gil de cuarta.
-          Detente negro impío que os direi la razón- se defendió el Cara e´Buque- resulta que un cuñado del Lumbrí que es de allá, cuando le ganamos a los Pata e´Lana de Villa Siburu, le dijo que el equipo de él a nosotros nos rompían el culo sin transpirá.
-          ¿Eso dijo el serrano ese Cara e´ Ganzo atragantado con tripa?
-          Eso dijo, Panza.
-          Bien hecho, a nosotros ese sorete no nos va injuriá.
El negro Baquelita recién despierto ojeaba la revista El Gráfico.
-          Panza, sabé que sale acá en la revista..
-          Ni idea..
-          Sale que Maradona cuando termine la suspensión del mundial se viene a jugá a Belgrano.
-          ¡Cómo les duele a ustedes que el Diego debutara en primera e iniciara el camino a la gloria contra Taiere! ¡Cómo les duele! Mirá lo que te digo, si viene a Belgrano me hago cura y comilón a la misma vez.
-          Para mí el Diego tendría que terminá jugando en un clú del interior como la B- saltó el Lumbriz que recién despertaba- ¡qué queré que te diga! El a la final es medio correntino y tendría que cojéselo bien cogido a los porteños.
-          Ya te salió el resentimiento- observó el Panza- como tu hermana se casó con una brasilera seguro que lo que quisiera es verlo al Diego humillándose con la celeste para darle la razón a la gilada que dicen que Pelé es mejor que el genio de Via Fiorito.
-          Los otro días escuché  que Pelé no sé que güevada andaba diciendo del Diego- interrumpió el Bagre echando más leña al fuego casi como al descuido.
-          Claro ahora Pelé es noticia cuando habla de Maradona. Tiene complejo de inferioridá, tiene.
-          Pará un poco, Panza estamos hablando de un rey.
-          Tené razón Cara e´Buque, el negro es un rey, el rey de los pelotudos.
-          Che, no quiero pensá que vamos a caer ahora en la discusión sibilina de quién es mejor si Pelé o Maradona- interrumpió el Lumbriz tratando de poner juicio.
-          Tené razón Lumbrí porque solo un inorante como vo es capáz de pensá que ese negro reputo es mejor que el Diego.
-          No ofendai, Panza. Ite poniendo a la altura del debate- retrucó el Lumbriz tal vez por resguardar de ese modo el honor de su cuñada brasilera oriunda de Curitiva.
-          No confundai Lumbrí yo a tu hermano lo respeto y a la Mirandinia la tengo como una mina bien de bien pero lo que e, e hermano no  jodamos.
-          Yo estoy de acuerdo con el Panza- se alineó el Bagre.
-          Nosotro no podemos hacele el caldo gordo a los periodistas comparando al Diego con cualquiera.
-          Ahí está el quid de cuestión leidi an ientelman- señaló el negro Baquelita mientras se disponía a preparar el mate.
-          ¿De que te la dai vo?- salió al cruce el Cara e´Buque sorprendido por el sólido manejo del inglés del Baquelita- soy como el Turco Menem, una putita del embajador ianki Ien Chic. Seguro que para encamate usai un bodi con los colores de los cuervos.
-          Ladran Pancho como supo decir el Quijote- arremetió Baquelita haciendo gala de sus conocimientos literarios- ió no soy de respondé a los ataques de la sinarquía. Prosigo…para mí comparando propiamente una comparación caprichosa es como poné a la Mona a la altura de los otros cuarteteros. La mona es como decite un Beethoven ¿la tení clara?
-          ¡Qué culiao que soi, Baquelita! Con eso me estai metiendo el dedo en el orto ¿Así que para vo Pelé era lo mismo que Bocanelli?
-          No…pará, pará ¿quén dijo eso é, quen? Ió lo que digo e que no se puede compará.


El Bagre y el Panza en el asiento delantero junto al negro Baquelita, sentado en el asiento trasero derecho estaban con Maradona.
-          Atenti acá el Baquelita está dando en la tecla Cara e´Buque.
Saltó el Bagre con los tapones de punta-  acá nadie dice que Pelé haiga sido un mal jugador de fulbo, todo lo contrario, pero no mezclemos, por favor.
-          ¿Queren que les diga una cosa? Para mi Pelé era un cagón y esto muchos lo saben pero no lo dicen, según me dijo un camionero brasilero de esos que traen bananas, posta pero bien posta me dijo que el negrito Garrincha le soplaba la nuca a o rey- atropelló el Panza intuyendo que la información top-secret que manejaba haría mella en la trinchera enemiga.
-          Te creo Panza vo de banana soy muy entendido- contraatacó con eficacia el Lumbriz al advertir que de los cinco integrantes del equipo de futbol, sólo él y el Cara e´ Buque estaban del lado de Pelé.
-          El Panza tiene razón- dijo el Bagre.
-          ¡Mirá quen habla! ¿Qué hablai vo si vo también estai en el negocio? Con el tasi soi el chofer oficial de los travesti.
-          Un trabajador del volante no debe hacé diferencias sesuales.
-          Debe ser por eso que cada día te estai pareciendo mas a Pedrito Rico.
-          Los tasistas noturnos somos amigos de todos los personajes en el inoto mundo de la noche, Lumbrí.
-          Decime Bagre ¿Soi el Perro Verde vo?
-          Vo tai caliente porque la gorda después de las ocho ni pisá la vereda te deja.
Las carcajadas de los demás enmudecieron al Lumbriz. Las numerosas curvas concientizaron a la tripulación sobre las impericias del Bagre en materia de conducción en caminos sinuosos y por un rato se impuso el silencio.
Trepando las Altas Cumbres el Chevrolet 400 devoraba el camino a paso de mula. De pronto el Bagre intentó superar a un rastrojero y no pudo dar el zarpazo, con un volantazo apenas si pudo esquivar a una coupé japonesa que se le apareció como un rayo después de una curva pronunciada y sin visibilidad.
-          ¡Guarda boludo! – alcanzó a gritar el Cara e´ Buque que se había hecho cargo del termo echando en su mano el chorro de agua caliente destinado al mate.
-          Se acuerdan de Messiano, del Chino Messiano, Copa de las Naciones 1964, estadio Pacaembú 100 mil paulistas frunciendo el culo, Argentina 3 a 0, paliza, el Chino que había empezado en Argentino Juniors y jugada en Rosario Central, no estamo diciendo en el Real Madrid, Central…está claro, no lo dejó mové al negro traga plátanos ¿y qué hizo el negro? Le destrozó el naso de un codazo al Chino- recordó el Panza todavía medio pálido por la maniobra.
-          Ahí tienen un ejemplo…, si me acuerdo 3 a 0 con goles de Ermindo Onega y la “Oveja” Telch- dijo Baquelita- ese negro reputo nunca se bancó una marca a presión. Claro en ese tiempo era la bedé la putita de turno era y nadie lo podía tocá.
-          ¿Sabé a quén me hace acordá el negro?, al Turco Menem me hace acordá cuando juega en la selección todos le dan la pelota y nadie lo marca para que se luzca- comparó el Bagre para reforzar el argumento de Baquelita- ¡qué queren que les diga! Io por lo menos, por más presidente que sea, si lo tengo que marcá lo marco y si lo tengo que cagá a patada lo cago pero bien cagado a patada porque en la cancha todos somo iguale. Ahí no hay presidente que valga ni la concha de la lora.
-          Si me permiten para mí Pelé era de otra dimensión- defendió casi como poniendo la pelota debajo de la suela con sobriedad, el Cara e´Buque.
-          Mirá Buque te entiendo porque soi de Instituto y la mente sabatina no te permite apreciá el arte- se compadeció el Bagre- sin queré se mala gente, humildemente si vo me permití cara e´ Buque digo que habiendo examinado los videos de Pelé en dicha época el fulbo era una joda, un fulbo en cámara lenta, hasta ió hubiera sido una estreia. Decime, ¿quen te hacía presin, quèn é?

Un viejo camión Bedford cargado con verduras comenzó a sobrepasarlos peligrosamente en una curva. Una Traffic  apareció de frente y el Chevrolet 400 encerrado por el camión terminó en la banquina. Enardecidos los ánimos por la maniobra del camionero se propusieron darle alcance pero fue inútil. El viejo Bedford se les fue escapando en el horizonte.
-          Es cierto lo que dice el Bagre- retomó Baquelita- en la recontraputisima vida le vi al negro hacé una habilidá un lujo con un hombre al lado como se juega ahora, una jugada extraordinaria como le vi hacé al Diego a montones con los marcadores encima de él bancándose siempre la marcación destructiva del futbol moderno como yo digo la casería humana del cra, del hombre por el hombre, del que inventa, o sea…
-          Tai en la justa Baquelita, a ese conceto io no lo tenía.
-          Mas vale Panza, si vo ni tan siquiera tené en cuenta a tu vecino cuando laburai de noche- ante la oportunidad empalmó de sobre pique el Lumbriz.
-          Tai nervioso ió se que estai nervioso, Lumbrí pero con perdón de tu cuñada a Pelé la historia lo condena.
-          ¿Qué hablai de historia Panza si vo en la primaria cuando la Cara e Nicho te preguntó quen había cruzado Los Andes vo saltaste que no habíai sido?
-          Dai lástima Cara e´ Buque no estai a la altura de los debatientes . Volviendo al tema, lo que io quero decí es que Pelé él mismo dentro de él debe sabé que hay una cosa que lo deja con respeto al Diego en un segundo plano. A la altura de esos buenos jugadores pero que son de consumo doméstico porque si hay que decí la verdá él nunca jugó en Europa en un clú de allá, en un campeonato como el de Italia donde juegan todos los crá pero lo que se dice crá mejores del mundo.
-          Yo siempre te dije que vo tendría que está con Brizuela en Sucesos Deportivos- elogió el Bagre tratando de llevar decorosamente el Chevrolet acelerado por el descenso de las Altas Cumbres- de primeruski analizai ojetivamente los avatares del balón pie.
-          Si puede se..pero nunca comenta los cagadones que le mete la suegra- saltó envalentonado el Lumbriz apelando a sucesos íntimos de la vida del Panza.
-          No te calenté, te comprendo- dijo el Panza casi paternal- ió si tuviera que defendé al sorete ése en una comparación con el Diego me pasaría lo mismo
-          ¡Haceme el favor! Seguro que el gordito metió los goles que metió o rey ¡mil hizo! Mil veces se cogió a los arqueros.
-          Esato vo lo hai dicho es una gran verdá verdadera- corroboró Baquelita sin advertir que el Bagre empapado en un sudor helado trataba de llevar el auto pegado a la montaña ante tan pronunciados precipicios.
-          Decime Cara e´Buque ¿porqué jugada se hizo famoso Pelé? Interrogó sin vueltas el Panza- por ese gol que no hizo que dejó pasá la pelota por un lado y la fue a buscá por el otro. Esa jugada lo inmortalizó como quén dice pero no pudo concretá ¿te dai cuenta? La gloria del negro fue justo una jugada que la terminó para el orto. Es como io digo cuando los periodistas queren inventá a un ídolo lo inventan. En cambio el Diego pasó a la gloria con la jugada contra los ingleses donde no solo hizo el mejor gol de la historia del fulbo sino que se gambeteó a más de medio equipo al lineman al refer y hasta la recontra re puta de la Tacher.
-          Mirá negro siendo que yo con el Panza- dijo Baquelita arrojando la yerba por la ventanilla- lo único que tengo en común es la mujer de él que nos atiende a los dos..
-          Mirá si mi mujer y dios no quera si un día te llega a saludá, eso nomá yo me corto el choto.
-          Como decía tengo que admití que el Panza ha dicho una verdá verdadera ¡Y ojo que ni siquiera estoy comparando sendas jugadas previas!
-          ¡Handá hacete cogé! Mirá de donde te agarrá Baquelita- reaccionó visiblemente molesto el Lumbriuz.
-          Lo que e, es Lumbrí porque el negro no fabricó la jugada.
-          ¡No ni siquiera eso hizo, ni hizo el gol el hijo de puta! Encima se erró el gol cagando el esfuerzo de todos los compañeros que se habían roto el culo pa dejásela masita y el mariposón para lucise la tiró a la mierda.
-          Y fijate el Diego- aportó el Bagre ampliando el concepto mientras metía limpito un rebaje que hizo roncar al Chevrolet 400 S- él se la inventó y ante millones de espetadores concretó su mayor obra de arte, todo el mundo lo vió.
-          Mil goles contra doscientos o trescientos…-arremetió el Lumbriz haciendo valer las estadísticas.
-          ¿Y?
-          Y que ochocientas pepas de diferencia hablan a las claras, Bagre.
-          Mirá Lumbrí si vo queré tirá mierda no hay problema. Ió soi el primero en revoliá la media.
-          Pará la moto Bagre, la verdá duele pero e la verdad. No desatemo la inquina.
-          Si io dije esto ante fue por respeto al sorete ése que a la final es un buen jugador, pero si nos ponemos en hijos de puta tengo que decí que tenía que sé un invalido pa no lucite con esos crá que jugaban con Pelé. Mil gole en campeonato de provincias y en amistosos en los que a todo el mundo le chupa un güevo ganá.

Se hizo un silencio, el Bagre metió segunda, aceleró y luego puso la tercera marcha para colocarse a la cola de una Toyota que conducía una rubia descomunal.
Aprovechando una curva cerrada el Bagre se entusiasmó e intentó el sorpasso. El Panza bajó el vidrio y ofrendó a la rubia uno de sus piropos más sutiles- ¡iiegua pará que te chupo toda…!
La rubia aceleró la máquina y en un suspiro desapareció en el horizonte.
-          Tenés que hacele un cambio de aro- recomendó el cara Buque ante la falta de reacción del 400 S. Haciéndose el sordo el Bagre atacó nuevamente al Lumbriz.
-          Mirá el ocote que tuvo el negro ése, fijate el equipazo que era el Santos, era un equipazo que jugaba un campeonato de provincia ¿y la seleción?
-          Como te hai quedao calentito con la Toiota te desquitai conmigo.
-          El Bagre tiene el coraje de decí lo que muchos periodista nunca se animaron- señaló con elocuencia el negro Baquelita.
-          Tostao Garrincha, Gerson, Jairzinho…cualquera tenía el mismo nivel del bostero ése ¡qué fácil que la tenía! Tuvo mucho ocote en Suecia jugó cuatro partido, en el 62 jugó 15 minutos y lo salvó Amarildo, en el 66 jugó dos partidos y medio y se hizo el lesionado, te dai cuenta lo que estoy diciendo ¿Decime porque nunca jugó en un equipo de pataduras como el Nápoli por nombrate uno, vamo..
-          Son cosa intimamente de él y se las tené que respetá- defendió el Cara e´ Buque.
-          ¡Andá hacete culiá! Decime, ¿qué hizo en el Cosmo? Que dea asco en las Palmas vaya y pase pero con los iankis que en ese tiempo cuando agarraban una pelota salian echando puta a ponele mostaza porque creian que era una hamburguesa. Dejáte de joder.
-          Panza vo decí eso porque no tení habilidá ni para sacá un corcho, de envidia lo decí- argumentó el Lumbriz apelando a un recurso de emergencia.
-          Vo Lumbrí no tené moral- cuestionó el Bagre tratando de llevar la discusión al terreno ético- mirá todo lo que hizo el Diego jugando siempre con matungos no podé se tan ciego.
-          Esato- saltó el Cara e´Buque como si le hubiesen tirado un centro al borde del área chica- como dijo… digamo, en el país de los no videntes el tuerto es rey.
-          ¡Hijo de puta!- grito el Bagre pegando una trompada sobre el tablero del auto, hecho que produjo inesperadamente el encendido de la radio enmudecida desde hacía por lo menos un año.
-          “Olivetto indica la posición de la barrera..”- oyeron todos casi sin poder creer el relato del turco Osvaldo Webe.
-          “Se vee venir el gol…”- preanunció Víctor Brizuela algo que para los cinco ocupantes del Chevrolet significaba ni más ni menos que un gol cantado.
-          “Chacoma frente a la pelota y la división pánzer de Talleres…” fue lo último que alcanzaron a oir, luego la radio tosió, carraspeó un par de sonidos más y enmudeció.
El Bagre descargó tres nuevos y furibundos puñetazos sobre el tablero y al levantar la vista el Chevrolet 400 S ya tenía dos ruedas sobre la banquina. Si las rocas de la montaña no quitaron la pintura del guardabarro trasero derecho fue solo porque no la tenía.
El Panza interrumpió el rezo de un padre Nuestro para insultar a todas las generaciones futuras de hinchas de Belgrano.
Por algunos minutos nadie soltó una sola palabra a la espera milagrosa del retome de la transmisión. De pronto el negro Baquelita volvió a la carga- lo que voy a decí se que va a caé mal pero para mí e el meoio de la discusión esta que discutimos…es que en el caso de Pelé todos jugaban para él y el Diego jugaba para los otro, para hacé lucí a los troncos.
-          Ademá Pelé, nadie me puede discutí esto era sucio para jugá en cambio decime cuando el Diego le pegó a un rival, en la reputisima vida, te reconozco lo de Baptista en el 82 pero eso fue más teatro que otra cosa- enfatizó el Bagre.
-          Sabé que pasa, Bagre vo soi esclavo del fanatismo. Vo con los brasilero no podé se objetivo.
-          Quén dijo acá que Pelé era un mal jugador Lumbrí, decime, quén, no seai cabrón, decime en que era mejor Pelé que el Diego, en chupale la nutria al negro Garrincha.
-          Para mi Pelé tenía más conducta..
-          Hacete cogé, Lumbrí- fuera de si e indignado saltó furioso el Panza- debe ser por eso que terminó haciendo de sierva de los iankis vendiendo tarjeta de crédito.
-          Che.. ¿falta mucho?- preguntó el Bagre después de haber dejado atrás con alivio las Altas Cumbres, ya en traslasierras.
-          Si la batata esta no nos deja a pata, en media hora más o meno- informó el Cara e Buque que era el único que conocía el camino.
-          Si, bien que cuando me manguiai la batata pa levantate un travesti no decí lo mismo, reputazo.
-          Panza, trajiste toda la utilileria- interrogó con preocupación el Cara e´ Buque.
-          Traje hasta la camiseta del cara e´Poio.
-          Hablando del bosta ése.. -con cierto aire reflexivo el Lumbriz dijo- en eso yo al Diego me le saco el sombrero. El Diego en la reputa vida te va a traicioná.
-          En eso la verdá Lumbrí, el Diego e uno de los nuestro- reconoció el Buque a modo de conclusión de la polémica.
-          Hoy ganamo, Bagre…
-          Más vale papá. Hoy ganamo, Panza. Dijo el Bagre sonriendo de oreja a oreja.