Como esta casa bien bonita, el dogor Francisco Vega Avila originario de Oruro (Bolivia) ha construido varias para los habitantes más pobres del altiplano boliviano. Verán ustedes que Francisco conforma otro perfil de ingeniero, más humano y sensible.estaba fresco el verano
miércoles, 4 de marzo de 2009
Casas de barro en el altiplano
Como esta casa bien bonita, el dogor Francisco Vega Avila originario de Oruro (Bolivia) ha construido varias para los habitantes más pobres del altiplano boliviano. Verán ustedes que Francisco conforma otro perfil de ingeniero, más humano y sensible.jueves, 12 de febrero de 2009
Chico Buarque: el compromiso del artista
No todos los días un brasileño les da una buena y educadísima bofetada a los estadounidenses. Durante un debate en una universidad de Estados Unidos, le preguntaron a Chico Buarque, qué pensaba sobre la internacionalización de la Amazonia? Un estadounidense en las Naciones Unidas introdujo su pregunta, diciendo que esperaba la respuesta de un humanista y no de un brasileño. Ésta fue la respuesta: 'Realmente, como brasileño, sólo hablaría en contra de la internacionalización de la Amazonia. Por más que nuestros gobiernos no cuiden debidamente ese patrimonio, él es nuestro. Como humanista, sintiendo el riesgo de la degradación ambiental que sufre la Amazonia, puedo imaginar su internacionalización, como también de todo lo demás, que es de suma importancia para la humanidad. Si la Amazonia, desde una ética humanista, debe ser internacionalizada, internacionalicemos también las reservas de petróleo del mundo entero. El petróleo es tan importante para el bienestar de la humanidad como la Amazonia para nuestro futuro. A pesar de eso, los dueños de las reservas creen tener el derecho de aumentar o disminuir la extracción de petróleo y subir o no su precio. De la misma forma, el capital financiero de los países ricos debería ser internacionalizado. Si la Amazonia es una reserva para todos los seres humanos, no se debería quemar solamente por la voluntad de un dueño o de un país. Quemar la Amazonia es tan grave como el desempleo provocado por las decisiones arbitrarias de los especuladores globales. No podemos permitir que las reservas financieras sirvan para quemar países enteros en la voluptuosidad de la especulación. También, antes que la Amazonia, me gustaría ver la internacionalización de los grandes museos del mundo. El Louvre no debe pertenecer solo a Francia. Cada museo del mundo es el guardián de las piezas más bellas producidas por el genio humano. No se puede dejar que ese patrimonio cultural, como es el patrimonio natural amazónico, sea manipulado y destruido por el sólo placer de un propietario o de un país. No hace mucho tiempo, un millonario japonés decidió enterrar, junto con él, un cuadro de un gran maestro. Por el contrario, ese cuadro tendría que haber sido internacionalizado. Durante este encuentro, las Naciones Unidas están realizando el Foro Del Milenio, pero algunos presidentes de países tuvieron dificultades para participar, debido a situaciones desagradables surgidas en la frontera de los EE.UU. Por eso, creo que Nueva York, como sede de las Naciones Unidas, debe ser internacionalizada. Por lo menos Manhatan debería pertenecer a toda la humanidad. De la misma forma que París, Venecia, Roma, Londres, Río de Janeiro, Brasilia... cada ciudad, con su belleza específica, su historia del mundo, debería pertenecer al mundo entero. Si EEUU quiere internacionalizar la Amazonia, para no correr el riesgo de dejarla en manos de los brasileños, internacionalicemos todos los arsenales nucleares. Basta pensar que ellos ya demostraron que son capaces de usar esas armas, provocando una destrucción miles de veces mayor que las lamentables quemas realizadas en los bosques de Brasil. En sus discursos, los actuales candidatos a la presidencia de los Estados Unidos han defendido la idea de internacionalizar las reservas forestales del mundo a cambio de la deuda. Comencemos usando esa deuda para garantizar que cada niño del mundo tenga la posibilidad de comer y de ir a la escuela. Internacionalicemos a los niños, tratándolos a todos ellos sin importar el país donde nacieron, como patrimonio que merecen los cuidados del mundo entero. Mucho más de lo que se merece la Amazonia. Cuando los dirigentes traten a los niños pobres del mundo como Patrimonio de la Humanidad, no permitirán que trabajen cuando deberían estudiar; que mueran cuando deberían vivir. Como humanista, acepto defender la internacionalización del mundo; pero, mientras el mundo me trate como brasileño, lucharé para que la Amazonia, sea nuestra. ¡Solamente nuestra!'.OBSERVACIÓN: Este artículo fue publicado en el NEW YORK TIMES, WASHINGTON POST, USA TODAY y en los mayores diarios de EUROPA y JAPÓN. En BRASIL y el resto de Latinoamérica, este artículo no fue publicado.
miércoles, 28 de enero de 2009
jueves, 22 de enero de 2009
San Martín al desnudo
El Teatro Real de nuestra ciudad, dependiente de la Secretaría de Cultura de la Provincia comunica que a partir del día 23 del presente comienza un ciclo llamado REAL VERANO, que ofrecerá una programación durante enero y febrero de teatro independiente. El mismo comienza este viernes, sábado y domingo a las 22 hs. con la presentación de la obra teatral MAN IN CHAT o La Historia del Soldado Afortunado, obra que cuenta con la actuación de Rubén Gattino y la dramaturgia y dirección de Jorge Villegas. La misma trata sobre un imaginario chat entre San Martín y Bolívar. El chat imposible como el destino de nuestra América unida. San martín, el hombre de bronce. El santo de la espada. El hombre que no eructa ni defeca. San Martín, el hijo ilegítimo de una india llamada Rosa Guarú. Guayaquil. La conferencia que todavía no comenzó. Viernes 23, Sábado 24, y Domingo 25 de enero en la sala Azucena Carmona del Teatro Real. Entrada Gral: 2 $ -dos pesos-...” El conferencista de Man in Chat es sobre todo la voz equalizada de la historia, la operación se burla de los sobreentendidos, del relato de billiken y las glosas del acto patrio. El de Villegas es un teatro político que apela a la memoria y al imaginario colectivo para cargar sobre verdades a medias repetidas hasta la extenuación”. B: Molinari, La Voz del Interior, 19 de Octubre de 2008.
viernes, 26 de diciembre de 2008
¡SE VOS MISMO, INFELIZ!! UN LIBRO ANTI-AUTOYUDA (9)
. Los padres siempre aportan para uno sea en la vida más o menos estúpido. Recuerdo que era muy pequeño, mi padre me paró sobre una silla (El para decirme cosas importantes se tomaba ese trabajo), me acarició la cabeza y me dijo: hijo quiero que sepa una cosa, a usted pobreza nunca le va a faltar.
. A los libros de autoayuda hay que recocerles una virtud: sus lectores ganan confianza y se muestran como son, idiotas irrecuperables.
. El mundo se cae a pedazos, miles de niños en este instante mueren de hambre, y vos estás desesperado por salvarle la vida a un pingüino empetrolado. Yo estoy de lado del pingüino, para él todos los hombres son iguales.
. El paso siguiente al libro de autoyuda es encarar decididamente la vida sana. Vale aclarar que la vida sana no hace mejor a las personas: Hitler y Mussolini eran vegetareanos.
. A los libros de autoayuda hay que recocerles una virtud: sus lectores ganan confianza y se muestran como son, idiotas irrecuperables.
. El mundo se cae a pedazos, miles de niños en este instante mueren de hambre, y vos estás desesperado por salvarle la vida a un pingüino empetrolado. Yo estoy de lado del pingüino, para él todos los hombres son iguales.
. El paso siguiente al libro de autoyuda es encarar decididamente la vida sana. Vale aclarar que la vida sana no hace mejor a las personas: Hitler y Mussolini eran vegetareanos.
miércoles, 24 de diciembre de 2008
Surrealismo cordobés: seis ladrones armados roban a jugadores en club de bochas
Que un comando de seis ladrones armados tomen un club de bochas de un barrio pobre como barrio Yapeyú, no es un dato que deje de llamar la atención. Aquí escribí una escena de como puduieron desarrollarse los hechos. Les propongo que escriban otras situaciones de como pudieron ser los hechos, si me los envian a omarhefling@yahoo.com.ar, las publico.Los socios del Club Social Güiraldes de barrio Yapeyú
toman Fernet con coca
toman algún Gancia algún vermut/
juegan a las bochas en barrio Yapeyú
juegan a las bochas en la cancha lisita como un billar/
las alpargatas blancas saltan para aquì saltan para allá
el que juega con las rayadas clava una chanta
está lindo el partido
arriba las manos todos al suelo esto es un asalto
dicen a coro los seis ladrones
acá hay más ladrones que gente grita un jugador
no se haga el vivo traiga la billetera
grita el jefe de los ladrones pobres
al socio pobre de un club pobre
porqué no van a robar a un club de golf
grita con la geta pegada al suelo el presidente del club
cállese la boca no se haga el vivo grita el jefe de los cacos
mientras se sirve un fernet bien cargado para la ocasión
los pobres aunque sean ladrones de pobres
tienen derecho a festejar la navidad corrige
el tesorero del club de barrio Yapeyú
(que recuerda en ese momento su vieja militancia socialista)
juguemos un partido y si ustedes ganan
se llevan la plata sin robar interviene un vocal
no estamos preparados vinimos sin entrenar
se defiende uno de la banda que apunta
con un veintidos.
lunes, 22 de diciembre de 2008
Crónica de una ciudad sin rumbo (03) (rescate)
En 2007 la peatonal fue intervenida por una idea "Chanchos y margaritas". Algunos de los creadores que participaron fueron Remo Bianchedi, Lucas Di Pascuale, Hernán Dompé, Rubén Menas, Mario Grinberg, Belén Dezzi, Eduardo «Boyo» Quintana, Gustavo Piñero, Juan Longhini, Luis Wells, Claudia Perrota, Lucía Arias, Babini, Pablo Scheibengraf, Silvia Botaro, Jorge Ferral, Gerardo Repetto, Leonardo Herrera, Luciana Berttoloni, Dalmacio Rojas, Eduardo Médice, Hugo Bastos, Soledad Sánchez, Fabbio Di Camozzi, María Finochietti, Miguel Sahade, Dante Montich y Eugenia Puccio, entre otros.Esta crónica fue escrita durante la intendencia de Germán Kammerath, luego que Orestes Lucero, el funcionario de cultura de ese momento creara como icono de la cultura cordobesa, una banana.
(2003) Córdoba capital. Desde el mundo virtual, los fantasmas del patrimonio cultural de Córdoba reaccionan contra el icono de la banana y se autoproclaman autores del escrache a la Casona Municipal.
El mail decía lo siguiente “Los esperamos a la media noche debajo del Puente Centenario, nosotros fuimos los autores del escrache banana al Sub Secretario de Cultura de la Municipalidad- Comando De los Barones Imprudentes”. La noche calma, sin viento y la luna escondida detrás de las nubes y la oscuridad comiéndose al puente. Al rededor del fuego varios hombres discutían animadamente. Ante la presencia del cronista, uno se adelantó para presentarse: “Soy Romilio Rivero, mucho gusto”. Este cronista amenazó con huir a la carrera, pero no tuvo tiempo.
“No se asuste, somos fantasmas. Fantasmas, nada más que fantasmas, no le hacemos daño a nadie, somos muchos más de los que estamos hoy aquí, fantasmas vivos de la cultura de Córdoba porque nuestras obras han resistido al tiempo, al menos hasta ahora que se inaugura la era de la banana, hemos decidido actuar porque esto nos ha humillado y si hay algo que un fantasma no tolera es la humillación”.
“Más grave que la humillación no es la indiferencia”, preguntó el cronista.
“De ningún modo, cuando las obras de los artistas perduran, ya no es posible la indiferencia”. Uno a uno se fueron presentando, Arturo Capdevilla, Leopoldo Lugones, el Cabeza Colorada, el Loco Bonino, Juan Filloy, Carlitos Pla, el Colorado Roca, Azor Grimaut, Ciriaquito Ortiz, Agustín Tosco, Horacio Alvarez, el Chango Rodriguez, Carlos Giraudo.
El poeta Romilio Rivero parecía ser el vocero del comando. Una figura humana recortada en un cartón tenía como rostro una fotocopia de una foto de un diario de Orestes Lucero. Contra él arremetía con una espada Leopoldo Lugones. El espadachín enfurecido recitaba un poema mientras atacaba la figura.
-“Es el de La Hora de la Espada?”
-“No es el Lugones de la primera hora, el anarquista, el mismo que atacaba a naranjazos la puerta de la Iglesia Catedral, porque no se si usted sabrá que cada fantasma elige el fantasma que quiere ser y a Lugones se le ocurrió eternizarse como anarquista” aclaró Juan Filloy, uno de los más jóvenes de la cofradía.
“Queríamos darles a ustedes la primicia sobre la autoría del escrache, porque ustedes como nosotros pertenecemos de algún modo, al mismo mundo, al virtual. Así como ustedes escriben nosotros podemos actuar y eso es lo que hicimos. Arrojamos las bananas donde se refugia un hombre sin ideas que ha humillado a la cultura de Córdoba con la intención de provocar una reacción de nuestros artistas, para que ellos arrojen bananas podridas cada vez que este hombre presida un acto de nuestra cultura”
De pronto Rivero dejó de hablar, se miró las ojotas como si estuviera pisando un poema, cuando levantó la mirada se topó con el Cabeza Colorada, el mismo que Carlos Gardel iba a escuchar cantar en los boliches.
“Ese Lucero cuando se ilumina más que un lucero parece un candil” sentenció. Ciriaquito Ortiz con la pierna izquierda apoyada sobre una piedra acariciaba el bandoneón. La melodía triste caló hasta los huesos de los fantasmas, y ya se sabe tanto como la luz o una brisa, el sentimiento conspira contra el peso específico de estos seres, contra la levedad de los fantasmas.
Antes de esfumarse en la oscuridad, Rivero solo atinó a decir: “Volveremos”.
El mail decía lo siguiente “Los esperamos a la media noche debajo del Puente Centenario, nosotros fuimos los autores del escrache banana al Sub Secretario de Cultura de la Municipalidad- Comando De los Barones Imprudentes”. La noche calma, sin viento y la luna escondida detrás de las nubes y la oscuridad comiéndose al puente. Al rededor del fuego varios hombres discutían animadamente. Ante la presencia del cronista, uno se adelantó para presentarse: “Soy Romilio Rivero, mucho gusto”. Este cronista amenazó con huir a la carrera, pero no tuvo tiempo.
“No se asuste, somos fantasmas. Fantasmas, nada más que fantasmas, no le hacemos daño a nadie, somos muchos más de los que estamos hoy aquí, fantasmas vivos de la cultura de Córdoba porque nuestras obras han resistido al tiempo, al menos hasta ahora que se inaugura la era de la banana, hemos decidido actuar porque esto nos ha humillado y si hay algo que un fantasma no tolera es la humillación”.
“Más grave que la humillación no es la indiferencia”, preguntó el cronista.
“De ningún modo, cuando las obras de los artistas perduran, ya no es posible la indiferencia”. Uno a uno se fueron presentando, Arturo Capdevilla, Leopoldo Lugones, el Cabeza Colorada, el Loco Bonino, Juan Filloy, Carlitos Pla, el Colorado Roca, Azor Grimaut, Ciriaquito Ortiz, Agustín Tosco, Horacio Alvarez, el Chango Rodriguez, Carlos Giraudo.
El poeta Romilio Rivero parecía ser el vocero del comando. Una figura humana recortada en un cartón tenía como rostro una fotocopia de una foto de un diario de Orestes Lucero. Contra él arremetía con una espada Leopoldo Lugones. El espadachín enfurecido recitaba un poema mientras atacaba la figura.
-“Es el de La Hora de la Espada?”
-“No es el Lugones de la primera hora, el anarquista, el mismo que atacaba a naranjazos la puerta de la Iglesia Catedral, porque no se si usted sabrá que cada fantasma elige el fantasma que quiere ser y a Lugones se le ocurrió eternizarse como anarquista” aclaró Juan Filloy, uno de los más jóvenes de la cofradía.
“Queríamos darles a ustedes la primicia sobre la autoría del escrache, porque ustedes como nosotros pertenecemos de algún modo, al mismo mundo, al virtual. Así como ustedes escriben nosotros podemos actuar y eso es lo que hicimos. Arrojamos las bananas donde se refugia un hombre sin ideas que ha humillado a la cultura de Córdoba con la intención de provocar una reacción de nuestros artistas, para que ellos arrojen bananas podridas cada vez que este hombre presida un acto de nuestra cultura”
De pronto Rivero dejó de hablar, se miró las ojotas como si estuviera pisando un poema, cuando levantó la mirada se topó con el Cabeza Colorada, el mismo que Carlos Gardel iba a escuchar cantar en los boliches.
“Ese Lucero cuando se ilumina más que un lucero parece un candil” sentenció. Ciriaquito Ortiz con la pierna izquierda apoyada sobre una piedra acariciaba el bandoneón. La melodía triste caló hasta los huesos de los fantasmas, y ya se sabe tanto como la luz o una brisa, el sentimiento conspira contra el peso específico de estos seres, contra la levedad de los fantasmas.
Antes de esfumarse en la oscuridad, Rivero solo atinó a decir: “Volveremos”.
domingo, 21 de diciembre de 2008
Esto también es cultura
miércoles, 17 de diciembre de 2008
El oficio de conferencista
Ilustración de mi gran amigo Jorge Cuellopor Omar Hefling
Un día, demasiado tarde me dí cuenta que este mundo estaba lleno de vivos y no me quise quedar afuera. Me dí cuenta que un territorio propicio para hacerse de unos mangos es dar conferencias. Observé primero las temáticas que más le interesaban al público, concurrí a varias de ellas, me encontré con atorrantes de toda naturaleza y otros tipos serios, en honor a la verdad que por lo menos sabían de qué cosa estaban hablando. Descubrí dos cosas, primero que aquí el público es generoso, tolerante, como pocos y segundo que el público, la gente que en realidad no encuentra un puto espacio para decir lo que tiene ganas de decir utiliza las conferencias, las soporta para que una vez que acabe el conferencista, decida tomar ese espacio como propio, comienzan a hablar de cualquier tema que ellos tienen ganas de abordar sin importarles un carajo el tema tratado y eso me pareció maravilloso, me pareció que la gente, utilizando a un gilipollas, un supuesto conferencista creaba un espacio de libertad, de libre discurrir de ideas.
Esto último me animó a encarar el oficio de conferencista. ¿Yo que siempre fui un gil, cómo no podía serlo ahora para una causa tan noble? ¿Por qué no podía ser yo utilizado por esa hermosa gente que en estos terribles tiempos de tiranos mediáticos busca desesperadamente un pequeño espacio donde gritar en favor de sus derechos cada vez más basureados?
Y así, me dije, qué se hagan agua los helados, y propuse una conferencia sobre cultura y medios de comunicación. Partí de una premisa falaz ya que los medios de comunicación, digamos en un 98 por ciento son parte del mismo poder que nos gobierna y el vehículo para imponer sus intereses, por lo que pretender espacios significativos para la cultura solo puede ser idea de un necio.
Intimamente creí que no iba a concurrir nadie. Me dije también, que para cobrar los honorarios, así estuviera solo iba a dictar mi conferencia como alguna vez lo hizo Baudelaire. Quiero aclarar que a todo lo hago muy seriamente, como si realmente me importara parodiando a Stevenson. Contra mis negros presagios, milagrosamente, hubo público. Al tema lo abordé desde el surrealismo, desde el dadaísmo propuesto por Tristán Tzara.
De recuperar esa maravillosa idea anti-sistema del idiota consciente, y por otro lado desplazar la idea de los medios del rol de salvadores de los ciudadanos ante la ineficacia del sistema para exponerlos, en cuánto a la cultura como cómplices del poder para la degradación de esos valores.
A todos mis actos los leo de dos maneras, uno desde la seriedad que la circunstancia exige, y otro desde del humor, desde la posibilidad de reírme de verme protagonizando el ridículo.
El hombre es su tiempo y sus circunstancias, y a mí me salvaron las circunstancias. La ubicación de la mesa desde dónde exponía, enfrentada al público y a la vez al costado de la única vía de escape de los concurrentes, circunstancia que los obligaba a casi enfrentarse con el conferenciante si pretendían huir. A los diez minutos de mi exposición advertí que la mitad pretendía escapar desesperadamente, pero que no lo hacían por la incomodidad de saludarme al abandonar el recinto. Advertido, reduje significativamente el tiempo de mi exposición, más aún cuando vi a una señora llamar desde su celular a una amiga para contarle que había comprado una entrada para invitarla a escuchar a Serrat.
Lo realmente maravilloso ocurrió inmediatamente finalizada mi conferencia, cuando supuestamente el público debía hacerme preguntas. Alguien disparó una pregunta hacia los concurrentes y no hacia a mí. Alguien le respondió y este repreguntó pero ya sobre algo que nada tenía que ver con mi conferencia, y otro respondió con un pronunciamiento solidario hacia los desprotegidos y otro cuestionó la ausencia del campo de juego del Hacha Ludueña en el homenaje a Daniel Valencia y otro elogió lo bien que había visto a Maradona y todo devino en un debate intenso del que aproveché para deslizarme hacia a la puerta y ganar la calle y luego en un bar emborracharme y después, no se cómo, subir al bondi que me llevaría de vuelta al barrio y ahí el milagro, el chofer que me reconoce y me saluda y es así que ese acto de confraternidad se convierte en mí en una conferencia real, de vida.
sábado, 13 de diciembre de 2008
¿Para qué sirve el arte? (Parte III)

Obra de Federico Schule
Por Omar Hefling
Más allá de las teorías mesiánicas que alertan sobre el fin del arte (aquel concepto de bellas artes hoy hecho polvo...) como fuera aquella inconsistente teoría sobre el fin de las utopías, el escenario plantea ideas inquietantes. Antiguamente trabajar, hacer bien una cosa era considerado un arte, luego con el surgimiento del capitalismo y su desesperación de producir, arrancó del trabajador el orgullo digno del creador, su valoración fue denigrada y así el arte desheredado del mundo del trabajo.
El capitalismo por su dinamismo y necesidad está destruyendo la idea de artista que creó para someter a miles de hombres a su antojo. EL capitalismo creó una idea de arte y de artista para borrar el arte de la vida corriente, y sometió a los artistas y su producción a las reglas del mercado. Hasta no hace mucho tiempo, los libros eran un santuario de sabiondos, filósofos, especialistas, ilustres literatos. La edición de un libro era casi un acto sagrado. Hoy cualquier imbécil edita y vende más que las celebridades literarias. Un cocinero edita su libro, un peluquero edita su libro, un boxeador edita sus fracasos, todo el mundo edita, cualquiera puede llegar a ser un éxito editorial. Los libros no representan nada, el Hacedor de Borges comparte estante con otro apellido que comienza con B, por ejemplo Emir Blanco que editó sus recomendaciones sobre la cocina árabe. ¿Y eso está mal? De ningún modo. Sólo que la idea del libro que tuvimos desapareció y el capitalismo construyó otra, no se si de manera consciente, que el trabajo de cualquiera puede adquirir la forma de un objeto de arte como el libro. Casi como volver a la idea aquella primitiva de la concepción del arte.
Estoy seguro que contra su voluntad, porque el capitalismo solo obedece a su esencial necesidad de generar consumo así ese consumo le implique luego dificultades a sus principios, ha obligado a reformular las reglas del arte. En su afán de destrucción de valores éticos y estéticos, el capitalismo ha tenido y tiene su caballo de Troya en la publicidad. Hoy no son pocas las disciplinas que hasta no hace mucho eran simples oficios, se definen como artes y están estrechamente relacionadas con el trabajo, la habilidad para realizarlas y el aporte de la tecnología. Como se verá la crisis planetaria es algo más que una cuestión financiera.
El capitalismo por su dinamismo y necesidad está destruyendo la idea de artista que creó para someter a miles de hombres a su antojo. EL capitalismo creó una idea de arte y de artista para borrar el arte de la vida corriente, y sometió a los artistas y su producción a las reglas del mercado. Hasta no hace mucho tiempo, los libros eran un santuario de sabiondos, filósofos, especialistas, ilustres literatos. La edición de un libro era casi un acto sagrado. Hoy cualquier imbécil edita y vende más que las celebridades literarias. Un cocinero edita su libro, un peluquero edita su libro, un boxeador edita sus fracasos, todo el mundo edita, cualquiera puede llegar a ser un éxito editorial. Los libros no representan nada, el Hacedor de Borges comparte estante con otro apellido que comienza con B, por ejemplo Emir Blanco que editó sus recomendaciones sobre la cocina árabe. ¿Y eso está mal? De ningún modo. Sólo que la idea del libro que tuvimos desapareció y el capitalismo construyó otra, no se si de manera consciente, que el trabajo de cualquiera puede adquirir la forma de un objeto de arte como el libro. Casi como volver a la idea aquella primitiva de la concepción del arte.
Estoy seguro que contra su voluntad, porque el capitalismo solo obedece a su esencial necesidad de generar consumo así ese consumo le implique luego dificultades a sus principios, ha obligado a reformular las reglas del arte. En su afán de destrucción de valores éticos y estéticos, el capitalismo ha tenido y tiene su caballo de Troya en la publicidad. Hoy no son pocas las disciplinas que hasta no hace mucho eran simples oficios, se definen como artes y están estrechamente relacionadas con el trabajo, la habilidad para realizarlas y el aporte de la tecnología. Como se verá la crisis planetaria es algo más que una cuestión financiera.
viernes, 12 de diciembre de 2008
¿Para qué sirve el arte? (Parte II)
Obra de Federico SchulePor Omar Hefling
Hoy casi nadie se pregunta para que sirve el arte, si hiciéramos una encuesta triunfaría por mayoría la idea de que no sirve para nada. Claro, no sirve para nada pero del arte vive mucha gente, es decir que ha sido el propio capitalismo que ha convertido a la producción artística en un producto corriente y ha regresado a los artistas a la idea original del concepto. El paradigma hoy para los culturólgos y demás expertos es como definir que es arte y que no lo es, dónde están sus límites. La pregunta es actual, pero el núcleo del interrogante pertenece al pasado porque el arte hace mucho tiempo que forma parte del sistema, es una parte más del sistema de producción. A semejante interrogante se lo encuadra como parte de una terrible decadencia, de ningún modo como parte de un futuro fascinante, actitud que sugiere una sumisión ciega a los preceptos que gestaron la disexión.
En una definición de diccionario artis del latín, significa la virtud, disposición y habilidad para hacer alguna cosa. También el acto por el cual el hombre valiéndose de la materia (ni se sospecha del mundo espiritual), de la imagen o el sonido, imita expresa o crea, copiando o fantaseando. Vean la capacidad de un diccionario para reducir una idea tan sugerente.
En una definición de diccionario artis del latín, significa la virtud, disposición y habilidad para hacer alguna cosa. También el acto por el cual el hombre valiéndose de la materia (ni se sospecha del mundo espiritual), de la imagen o el sonido, imita expresa o crea, copiando o fantaseando. Vean la capacidad de un diccionario para reducir una idea tan sugerente.
martes, 9 de diciembre de 2008
¿Para qué sirve el arte? (Parte I)
Obra de Luis WellsPor Omar Hefling
El arte no sirve para nada me decía un herrero de mi pueblo. Despreciaba a los artistas ignorando que lo era. Mi padre que era analfabeto siempre fue un artista con sus manos, ya sea trenzando un lazo o dándole forma de juguete a un tronco. Es el trabajo que a uno le gusta hacer, me decía y eso fue siempre lo que hizo y para él no existe ninguna definición más que esa. Esto me hace sospechar que si la mayoría de los hombres contemporáneos desdeña o desconoce el goce del arte, es porque le robaron el reconocimiento al valor de su trabajo. Entre el concepto antiguo del arte y el que hoy manejamos y que nadie sabe definir porque carece de sustancia, los hombres perdieron el rumbo. Hace mucho tiempo que el arte dejó de ser patrimonio de los hombres comunes y asumió la categoría de elegidos celestiales.
Fue cuando el concepto se disparó de la vida de todos comenzó a ser considerado como un desperdicio del intelecto al influjo del naciente y creciente capitalismo. El ejercicio del arte pasó a ser “una entelequia intelectual mal retribuida”, según palabras de Octavio Paz.
Hubo un tiempo en que el arte de darle forma a un objeto con fines domésticos tenía la misma valoración que el arte de aplacar las tormentas del alma a través de un pincel, un instrumento musical o las palabras. Aunque hoy disfrutemos del arte contemporáneo por diverso, abstracto y bello no debemos olvidar que fue el capitalismo quién se ocupó de escindir el arte de la vida corriente. A los artistas, aún los revolucionarios les fue dado el oficio de trastocar los sentidos, algo verdaderamente maravillosa si es que hoy de ese arte tendríamos la certeza de que fue compartido por una abrumadora mayoría de almas del universo. El trabajo dejó de ser arte y el arte desapareció de la vida de los hacedores ingnotos y pasó a ser patrimonio de los artistas. Y el público del arte, los artistas.
A los artistas les fue dado el oficio de hacer hablar a las piedras o el de cambiar de lugar una tarde, o la reflexión sobre la vida de las mariposas y a los operarios repetir los desenfrenos de la ambición. Todo lo que en el mundo de un poeta es útil, y podría serlo para todos, dejó de tener sentido en el mundo común porque en el mundo corriente desapareció la idea y el concepto del arte cuando su trabajo para sobrevivir fue el objeto de su negación y sometimiento.
Fue cuando el concepto se disparó de la vida de todos comenzó a ser considerado como un desperdicio del intelecto al influjo del naciente y creciente capitalismo. El ejercicio del arte pasó a ser “una entelequia intelectual mal retribuida”, según palabras de Octavio Paz.
Hubo un tiempo en que el arte de darle forma a un objeto con fines domésticos tenía la misma valoración que el arte de aplacar las tormentas del alma a través de un pincel, un instrumento musical o las palabras. Aunque hoy disfrutemos del arte contemporáneo por diverso, abstracto y bello no debemos olvidar que fue el capitalismo quién se ocupó de escindir el arte de la vida corriente. A los artistas, aún los revolucionarios les fue dado el oficio de trastocar los sentidos, algo verdaderamente maravillosa si es que hoy de ese arte tendríamos la certeza de que fue compartido por una abrumadora mayoría de almas del universo. El trabajo dejó de ser arte y el arte desapareció de la vida de los hacedores ingnotos y pasó a ser patrimonio de los artistas. Y el público del arte, los artistas.
A los artistas les fue dado el oficio de hacer hablar a las piedras o el de cambiar de lugar una tarde, o la reflexión sobre la vida de las mariposas y a los operarios repetir los desenfrenos de la ambición. Todo lo que en el mundo de un poeta es útil, y podría serlo para todos, dejó de tener sentido en el mundo común porque en el mundo corriente desapareció la idea y el concepto del arte cuando su trabajo para sobrevivir fue el objeto de su negación y sometimiento.
sábado, 6 de diciembre de 2008
La paradoja de los comediantes
Que en Córdoba todo se estanca o empeora es una verdad no una sospecha. A propósito de los reclamos que son públicos a la falta de políticas culturales en la ciudad, rescato una nota que escribió Jorge Villegas en abril de 2003 para Informe Córdoba en ese momento virtual. Era la época de Germán Kammerath, pero advertiremos que las cosas no han cambiado demasiado. Villegas narra una anécdota que nos hace sospechar que parece que la cultura sirve para algo.
Por Jorge Villegas
Mientras la ciudad exporta artistas al primer mundo, mientras los motores de la creación rugen haciéndose sentir a la distancia, los espectadores se cuentan con dos cifras. La ciudad tiene en una mano, una legión febril de artistas notables y en la otra una deuda para reconciliar el arte local con un sinnúmero de personas que carecen de acceso a la misma.
Cuando la directora de una humilde escuela de barrio Vicor decidió organizar a fines de noviembre del pasado año, un certamen para elegir el mejor compañero, no imaginó que ese niño iba a dar una lección a todos aquellos que oyeran con otros ojos la noticia. Ella, la directora, había hablado previamente con Carlos “la Mona” Jimenez, porque entendió que era absolutamente imposible que el futuro dueño del premio ( el premio consistía en conocer al artista favorito) iba a mencionar tras la elección, un nombre ignoto, desconocido, lejano.
¿Quién es tu artista favorito?, le preguntaron.
¿ Quién querrías que entre por esa puerta y te salude?
( Tras la puerta obviamente estaba Jimenez)
Pero el niño dijo: Pedro Pont Vergés. Quiero conocer a Pedro Pont vergés.
El niño, que había visitado por iniciativa de algunas maestras el Cabildo Municipal, había obtenido como presente una postal de Córdoba con una pintura del maestro cordobés. Y fue mirar esa pintura en la postal, lo que movió en ese niño, también cordobés, un mundo interior de colores, formas y fantasías desplegadas, abriéndole verdaderamente otro mundo.
Tras el escozor ( Jimenez tuvo que irse a la casa y los noticieros perderse la nota) el niño conoció a Pont Vergés, y...el futuro lo dirá la vida misma.
¿Cómo leer este accidente cultural de otra forma? Sin duda el hecho de que sea noticia la elección de Pedro Pont Vergés como artista favorito de un niño de barrio Vicor cuyo acceso a la cultura había sido nulo, habla a las claras de la necesidad de los niños más humildes de acceder a un mundo interior que se les veda día a día. No hay comida. Entonces, pensar que haya crayones, títeres, libros parece una utopía. Y pensar la responsabilidad de nuestra Municipalidad en ello ( la Provincia también la tiene) es absoluta.
En los planes culturales (cuando los hay) los marginales siempre vuelven a quedar marginados. A excepción de los mega eventos donde un artista consagrado nacionalmente se presenta con entrada libre en un predio gigantesco y que todos los canales cubrirán en directo. Este hecho suele llevarse el 50 por ciento del presupuesto. Aporta a políticos mediocres, a espectadores irreflexos, una noche de aplausos, pero priva a la comunidad del desarrollo silencioso, de un plan cultural necesario para muchos que esperan un libro que no va a llegar aunque ya se haya anunciado la realización de la próxima feria del libro.
Hace diez años asistí en la ciudad de Río de Janeiro a un fenómeno cultural curioso y movilizador. Allí donde se hacían los “arrastraoes” (arrastrones), forma delictiva que permitía que verdaderas hordas saqueadoras se llevaran de la playa bolsos, relojes, toallas y niños. Iba a ver yo lo que los artistas brasileros instalados en favelas mostraban como la alternativa a un arrastrón. Ahora, muchos que hubieran participado en el mencionado hecho delictivo bajaban al caer la tarde de Ipanema a mostrar, batucada mediante, un circo moderno, con pirámides humanas que llamaban a la admiración. Historias y leyendas de la ciudad, eran contadas con música en vivo por niños menores a quince años, dando muestra de un arte, una pasión que otorgaba a esas “crianzas”, a esos “rapaizes”, una carta de ciudadanía absoluta. Esa playa era ahora el centro del mundo.
Pero no nos vayamos tan lejos.
En Buenos Aires, la entidad “Crear Vale la Pena” desarrolla en plena villa “La cava” un centro cultural comunitario, ahora, a cinco años de su creación manejado por gente del lugar. Pero Córdoba, otrora vanguardista, actualmente somnolienta, aún tiene una enorme deuda con quienes, la mayoría en situación de pobreza, carecen del acceso, de las oportunidades que para vivir aporta el arte mismo.
Es cierto que tenemos la manzana jesuítica. Pero oir al sub secretario de Cultura, Orestes Lucero hablar con orgullo de que en el Cabildo hay pintura y teatro, da náusea. O no sabe nada del tema ( es lo más probable) o le está hablando a los desinteresados que creen que este buen hombre lleva adelante un plan cultural en la ciudad. Con centros culturales desbastados, los artistas se mueven ágilmente entorno a sus propios circuitos, mientras unos cuántos miles de espectadores y de incipientes artistas esperan, quizá, sin saberlo, que alguien desarrolle un plan cultural genuino, basado en el pleno conocimiento de las necesidades culturales de la ciudad y que en definitiva nos reconcilie a todos.
Por Jorge Villegas
Mientras la ciudad exporta artistas al primer mundo, mientras los motores de la creación rugen haciéndose sentir a la distancia, los espectadores se cuentan con dos cifras. La ciudad tiene en una mano, una legión febril de artistas notables y en la otra una deuda para reconciliar el arte local con un sinnúmero de personas que carecen de acceso a la misma.
Cuando la directora de una humilde escuela de barrio Vicor decidió organizar a fines de noviembre del pasado año, un certamen para elegir el mejor compañero, no imaginó que ese niño iba a dar una lección a todos aquellos que oyeran con otros ojos la noticia. Ella, la directora, había hablado previamente con Carlos “la Mona” Jimenez, porque entendió que era absolutamente imposible que el futuro dueño del premio ( el premio consistía en conocer al artista favorito) iba a mencionar tras la elección, un nombre ignoto, desconocido, lejano.
¿Quién es tu artista favorito?, le preguntaron.
¿ Quién querrías que entre por esa puerta y te salude?
( Tras la puerta obviamente estaba Jimenez)
Pero el niño dijo: Pedro Pont Vergés. Quiero conocer a Pedro Pont vergés.
El niño, que había visitado por iniciativa de algunas maestras el Cabildo Municipal, había obtenido como presente una postal de Córdoba con una pintura del maestro cordobés. Y fue mirar esa pintura en la postal, lo que movió en ese niño, también cordobés, un mundo interior de colores, formas y fantasías desplegadas, abriéndole verdaderamente otro mundo.
Tras el escozor ( Jimenez tuvo que irse a la casa y los noticieros perderse la nota) el niño conoció a Pont Vergés, y...el futuro lo dirá la vida misma.
¿Cómo leer este accidente cultural de otra forma? Sin duda el hecho de que sea noticia la elección de Pedro Pont Vergés como artista favorito de un niño de barrio Vicor cuyo acceso a la cultura había sido nulo, habla a las claras de la necesidad de los niños más humildes de acceder a un mundo interior que se les veda día a día. No hay comida. Entonces, pensar que haya crayones, títeres, libros parece una utopía. Y pensar la responsabilidad de nuestra Municipalidad en ello ( la Provincia también la tiene) es absoluta.
En los planes culturales (cuando los hay) los marginales siempre vuelven a quedar marginados. A excepción de los mega eventos donde un artista consagrado nacionalmente se presenta con entrada libre en un predio gigantesco y que todos los canales cubrirán en directo. Este hecho suele llevarse el 50 por ciento del presupuesto. Aporta a políticos mediocres, a espectadores irreflexos, una noche de aplausos, pero priva a la comunidad del desarrollo silencioso, de un plan cultural necesario para muchos que esperan un libro que no va a llegar aunque ya se haya anunciado la realización de la próxima feria del libro.
Hace diez años asistí en la ciudad de Río de Janeiro a un fenómeno cultural curioso y movilizador. Allí donde se hacían los “arrastraoes” (arrastrones), forma delictiva que permitía que verdaderas hordas saqueadoras se llevaran de la playa bolsos, relojes, toallas y niños. Iba a ver yo lo que los artistas brasileros instalados en favelas mostraban como la alternativa a un arrastrón. Ahora, muchos que hubieran participado en el mencionado hecho delictivo bajaban al caer la tarde de Ipanema a mostrar, batucada mediante, un circo moderno, con pirámides humanas que llamaban a la admiración. Historias y leyendas de la ciudad, eran contadas con música en vivo por niños menores a quince años, dando muestra de un arte, una pasión que otorgaba a esas “crianzas”, a esos “rapaizes”, una carta de ciudadanía absoluta. Esa playa era ahora el centro del mundo.
Pero no nos vayamos tan lejos.
En Buenos Aires, la entidad “Crear Vale la Pena” desarrolla en plena villa “La cava” un centro cultural comunitario, ahora, a cinco años de su creación manejado por gente del lugar. Pero Córdoba, otrora vanguardista, actualmente somnolienta, aún tiene una enorme deuda con quienes, la mayoría en situación de pobreza, carecen del acceso, de las oportunidades que para vivir aporta el arte mismo.
Es cierto que tenemos la manzana jesuítica. Pero oir al sub secretario de Cultura, Orestes Lucero hablar con orgullo de que en el Cabildo hay pintura y teatro, da náusea. O no sabe nada del tema ( es lo más probable) o le está hablando a los desinteresados que creen que este buen hombre lleva adelante un plan cultural en la ciudad. Con centros culturales desbastados, los artistas se mueven ágilmente entorno a sus propios circuitos, mientras unos cuántos miles de espectadores y de incipientes artistas esperan, quizá, sin saberlo, que alguien desarrolle un plan cultural genuino, basado en el pleno conocimiento de las necesidades culturales de la ciudad y que en definitiva nos reconcilie a todos.
viernes, 28 de noviembre de 2008
Cuarenta palabras y ninguna flor
Por Omar HeflingLas conversaciones y los libros rara vez nos dan ideas precisas. Nos empalagan de incertidumbres y acechan nuestra curiosidad para que no resigne el encanto de vislumbrar nuevos encantos.
En otros tiempos cercanos era muy común leer de sobra y conversar inutilmente solo por el placer lúdico de dejarnos llevar por las palabras. Aunque ahora lo primero ya es extraño y lo segundo ha crecido geométricamente en el uso de la gente, y peor aún en los medios de comunicación pero sólo con el uso de cuarenta palabras.
Y con cuarenta palabras no hay idea que resista un esbozo, ni sentimiento que pueda transmitirse sin más alcance que lo que expresa un perro moviendo la cola, ni comunicación que no contribuya a la confusión general. El uso de sólo cuarenta palabras nos aproxima a la licuadora y nos distancia de la especie.
La radio y la televisión, aunque existan excepciones, son un ejemplo del ejercicio inútil de la conversación donde los a responsables del “mensaje”, una cotorra medianamente adiestrada puede desairarlos en el manejo del lenguaje.
Jorge Luis Borges, un conversador genial sostenía su admiración por los antiguos griegos por haber inventado dos cosas: el diálogo y la duda.
En nuestra sociedad el diálogo significa un monólogo con pausas requeridas a los gritos por el interlocutor y la duda, la jactancia de los intelectuales. A la hora de exponer cualquier tema a discusión, el panorama es desolador en cualquier ámbito. Sucede de igual modo en todos los niveles sociales: ámbitos políticos, parlamentarios, institucionales, universitarios, vecinales, familiares, laborales. En este sentido no podemos cargar gran parte de la responsabilidad a los comunicadores y periodistas, después de todo no provienen de Melmak sino de la sociedad que engendramos.
En todas las controversias que se entablan en los medios de comunicación donde se ventilan las intimidades de las personas y de los personajes sobre temas tales como las desavenencias del amor, la infidelidad, los comportamientos entendidos como opuestos a “nuestra” moral, o definición sobre cada quien comprende por libertad, automáticamente uno de los argumentadores entiende casi siempre una cosa y su adversario otra.
Luego, para animar el “debate” se presenta un tercero en discordia, que no entiende al primero ni al segundo, pero que los otros dos tampoco entienden. La razón, nunca se escucharon.
Venimos de un período y aún permanecemos, de discurso único donde proponer el disenso constituye no otra cosa que una argucia conspirativa de los enemigos que seguramente se ocultan detrás de intereses opuestos al bien común y de la patria. Aceptar la existencia de nuevos discursos no significa más que comenzar a transitar un camino democrático que para los sectores hegemónicos encarnaría el fin de la impunidad.
Ese discurso único, donde si los medios han jugado un papel preponderante es en el haber borrado del universo del habla cotidiana, no hablemos de debates profundos, toda referencia a la palabra libertad o a su conceptualidad. En todo caso, las más arriesgadas elucubraciones rondan por la remanida definición sobre “que la libertad de uno termina cuando afecta los derechos de los demás” o aquella otra “nos impiden el derecho de ir a trabajar”. Parádojicamente, donde si se habla de libertad es en el campo de la publicidad. Una gaseosa te conduce a la libertad, un yogur también ni hablar de un automóvil. La idea de libertad se circunscribe del comercio y del consumo. Esto en si encierra una paradoja: por factores que nadie ignora, en este país el 60 por ciento de la población es pobre por lo que el acceso a la libertad que nos propone la publicidad nos está impedido. Nos quieren vender un producto para que seamos libres, pero la mayoría por carencias monetarias no tiene otro remedio que alimentar el deseo. En las disputas sobre la libertad, uno tiene el pensamiento de la potencia de imaginar, otro el de la potencia de querer y, el tercero el deseo de ejecutar; corren los tres, cada uno dentro de un círculo, y no se encuentran nunca. Todos creemos tener la substancia del concepto, de la substancia estamos tan lejos como lo estamos de la muralla china.
El abuso de las palabras sin conocimiento de sus sentidos y significados nos alejan de la libertad.
La mala interpretación de las palabras genera equivocaciones.
Por ej, se detiene un viajero ante un torrente, según una leyenda, y pregunta a un labriego que ve de lejos, frente a él, por dónde está el vado: “Id hacia la derecha”, contesta el campesino. El viajero toma la derecha y se ahoga. El campesino va corriendo hacia él y le grita: “No os dije que avanzarais hacia vuestra mano derecha, sino hacia la mía”.
El mundo está lleno de equivocaciones como éstas.
Frases metafóricas tomadas en un sentido propio, han decidido muchas veces la opinión de muchas naciones. Conocida es la metáfora de Isaías:
“Cómo caíste del cielo, estrella brillante que apareces al rayar la mañana!”
Supusieron que en esa imagen aludían al diablo, y como la palabra hebrea que corresponde a la estrella de Venus se tradujo en latín por la palabra Lucifer, desde entonces se ha llamado siempre Lucifer al diablo.
En estos tiempos el abuso de las palabras se resuelve por el opuesto del significado. No existe ya la posibilidad de las equivocaciones a través de las metáforas, existe solo la equivocación de la obviedad por abuso de la estupidez.
Riesgo país en Córdoba

El riesgo país fue inventado por la banca Morgan, entidad que lleva el nombre del pirata más famoso de la historia, para atemorizar y apretar a los países pobres con la complicidad de los economistas locales. En Córdoba, sin embargo, el riesgo país se entiende de otro manera según pude escuchar:
- A mi no me asusta el riesgo país- me dijo el morocho con cara de hambre y corte de pelo a la cubana, remera con la cara impresa de Jean Carlos.
- No se vos macho, pero yo vivo en riesgo desde que me acuerdo, yo debo tener el riesgo país en la cara porque la cana cuando me ve o me meten en cana o me cagan a palo- reflexionó el cuartetero.
martes, 25 de noviembre de 2008
¡SE VOS MISMO, INFELIZ!! UN LIBRO ANTI-AUTOYUDA (8)
No me jodas-obra de Dante MontichHasta algún tiempo atrás los libros se presentaban ante el alma y los ojos del lector como invitaciones a las persepciones, a las indagaciones profundas y misteriosas o simplemente como inicio de infinitos caminos y en el mejor de los casos, como laberintos encantadores; ahora los libros se abren ante los ojos de los lectores como manuales de ruta o estúpidos nomencladores que lo guiarán a la calle donde la obviedad, la cajera del escritor, cobra en el precio de un libro, la inutilidad del tiempo perdido.
miércoles, 19 de noviembre de 2008
¿El cuarteto se escribe? Va aquí un relato del género
Carlos Tevez y la Mona, foto Red ImagenEn Córdoba, el club Sargento Cabral del barrio San Vicente, es un reducto cuartetero por excelencia, es uno de los sitios donde los pobres se divierten, dónde se cumple el rito de la danza que festeja en gotas, algunos momentos de dicha y dónde según los códigos en el fragor de una pelea, quién va por alegría puede volver con el corazón roto por una puñalada como le ocurrió algunos años atrás a José Luis Gaitán de 17 años. Tras el hecho en un informe realizado por La Voz del Interior, se vió que tan terrible como la muerte del jóven es la actitud de los vecinos de ese club que llegaron a alambrar con alambre de púas un poste de cemento porque les molestaba que después del baile, algunos bailarines, apoyados en él, hicieran el amor.
Eios se alambran por miedo a las gana de culiá
Omar Hefling
Ió soy un negro culiao soy culiao recontra reculiao pero no soy dañino ió cuento los día de la semana para encotrame con vo en el Sargento Cabral Ianina vo lo sabé vo no sabé lo que me pasa a mí cuando te carpeteo en el baile cuando escucho a la Mona y vo te vení y me abrazá y me calentá y vo me mirá y me besá y cuando me besá te dai cuenta que tengo la jeta amarga que tengo merca y a vo eso te calienta te calienta que tenga merca porque sabé que a la salida del baile nos vamo a matá cogiendo y me besá y me agarrá la pija y me poné las teta y te da vuelta y me apoiá el orto criminal que tené y me lo mové para haceme calentá y hasta que no me pedí la bolsa ió no te la doy porque me gusta que me la pidás para darte un pase y te vas al baño y vení dura y recaliente y con gana de cogerme y bailamo y no enfiestamo te acordá cuando te cogí la primera ve te acordá que fue a la salida del baile te acordá que te apoié sobre el poste de cemento y vo me sacaste la pija y me la chupaste y a los do no no importó un sorete si había gente y ió te arranqué la chobomba y te la metí y vo te pusiste a gritá de la alegría que te daba que cogieramo así a lo loco vo apoyada contra el poste con las teta al aire te acordá Ianina como nos gustó estaba amaneciendo y no había nadie eramo nosotro cogiendo en el mundo te juro que ió escuchaba todavía a la Mona y hasta el día de hoy no me acuerdo cuánto tiempo estuvimo cogiendo vo apoyada en el poste de cemento y ió que te levantaba y te acordás que teníamo una caja de vino y nos dábamos un saque y no podíamo pará de la calentura y te acordá Ianina que no no importaba nada nada má que estar ahí cogiendo reloco los do reloco ió no se si vo te dite cuenta que desde una ventana nos putiaban y porqué digo ió si no estábamo robando ni haciendo bardo estábamo cogiendo nosotro do nosotro do no jodíamo a nadie no te pongá triste Ianina tomá date un nariguetazo y que se vaian todo a la reputa que lo re mil parió que se vaian todo a la concha de su madre vo sabé que ió no soy choro date má Ianina que no quero vete así ió sé que vo está triste porque lo mataron al negrito Gaitán porque lo mataron porqué eso hijo de puta decime Ianina decime porqué no se dan cuenta que entre nosotro no no tenemo que matá vo sabé Ianina lo que digo no ioré sigamo bailando no ioré mirá para que no ioré te voy a contá una cosa para que te cagué de risa vite el poste de la luz donde cogimo cuando venía para el baile lo ví que le habían puesto alambre de púa le pusieron alambre para alambrase eio el deseo de cogé eso se alambraron Ianina tienen miedo de que cojamo no tienen miedo de que los choriemos tienen miedo de que nosotro seamo felice hijos de mil puta tienen miedo porque eio queren verno que la yuta nos levante eso e lo que quieren eso hijo de mil puta cuando nosotro lo único que queremo es vení al Sargento Cabral y divertino vení vamo a cogé lo mismo ió me voy apoiá sobre el poste a mí no me importa que me lastime el alambre que le han puesto ió quiero que esto hijo de puta nos escuchen gozá Ianina que se caguen que se caguen de odio escuchándono gozá porque nosotro Ianina no jodemo a nadie eio son tan hijos de puta que hasta le jode que hagamo lo que nos gusta cuartetear con la Mona poneno duros y cogé a la salida del baile le jode Ianina que seamo felices.
viernes, 14 de noviembre de 2008
Más mejor sería
Más mejor sería
A este poema lo escribí en broma y todos lo toman en serio. Y lo usamos con Toto López en un espectáculo que hicimos allá por el 96, es decir en el siglo pasado.
A este poema lo escribí en broma y todos lo toman en serio. Y lo usamos con Toto López en un espectáculo que hicimos allá por el 96, es decir en el siglo pasado.
Más mejor sería que vos no te fueras
cuando te fuiste vos
en ese lapso de tiempo
me endesgraciaste nomásmente
Muy mucho tristeé esa noche
antes ninguna más peor que esa noche
no creo que haiga
Me atropelló esa noche
un ojo negro me dejó esa noche
del anchor del mar es la herida
que me abrió esa noche
Entré adentro y salí afuera
de mi corazón
cientos de muchas veces
que más era un guiñapo
que un corazón
propiamente dicho
Esa noche
cuando te fuiste vos
la tristeza subía arriba
y bajaba abajo de la mesa
una y otra vez
más que la tristeza
parecía un mono
y con lo que comen
ya se sabe lo caro que cuesta
alimentar a un mono
Desde esa noche que te fuiste vos
me escuendo de los ojos tuyos
odeo a las estrellas
desde esa noche
no cabo en el mundo.
Omar Hefling
miércoles, 12 de noviembre de 2008
Escritores marroquíes
Arriba: Ariel Dávila, Jorge Villegas, Carolina Muscará, Gonzalo MarullAbajo: Omar Hefling, Federico Lavezzo, Federico Racca, Gastón Sironi
Hace un par de años, a Jorge Villegas se le ocurrió juntar a algunos escritores, dramaturgos y directores de teatro en una experiencia de trabajo que se denominó Diálogos. La experiencia se planteó primero, con trabajar una dramaturgia a partir de textos literarios, luego escribir directamente para teatro. El encuentro fue realmente fructífero y logró juntar a un grupo interesante y diverso. La foto corresponde a un asado, esa noche logramos la mejor dramaturgia.
En mi caso descubrí, cruelmente, mis limitaciones en el tema.
jueves, 6 de noviembre de 2008
¡SE VOS MISMO, INFELIZ!! UN LIBRO ANTI-AUTOYUDA (7)
obra de Vito BucciarelliA LOS 20 AÑOS, MARXISTA, A LOS 30, NEOLIBERAL
Por Omar Hefling
Yo a los 20 años era marxista. Y luego me arrepentí. Después me hice neoliberal argentino, y no me arrepentí. Porque gracias a ello ahora vivo en un cantry, tengo una hermosa mujer, dos hermosos hijos, un perro dogo y un perro doberman. Tengo guardia privada las 24 horas del día, internet, cuatro televisores, teléfono satelital, una 4x4 y un auto pequeño para mi señora. Soy un alto funcionario del gobierno de turno y me dedico a joder a la gente. Claro que no vivo solamente de mi buen sueldo, eso no alcanza para sostener un buen nivel de vida. Los negociados aportan un bonus track necesario para la tranquilidad. Para mi tranquilidad, porque nunca hay que confiarse, tengo jueces amigos y varios periodistas amigos muy influyentes. De todos modos no soy un ingrato, a Marx le agradezco que me haya enseñado a ver lo difícil que es la vida de la gente pobre, me enseñó lo importante que es el capital y la propiedad privada para merecer una vida digna. A mis amigos pobres, a los que lamentablemente no puedo ayudar porque me comprometen, les regalo libros de autoayuda. Muchos ya me lo han agradecido, ahora siguen siendo más pobres que antes, pero con la diferencia que con la ayuda de los libros, se han convencido, que cagarse de hambre los hace felices. Porque el conocerse interiormente, les es suficiente.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
